Gonzalo Muñoz Vive
Podría ser el viento que golpea en Playa Ancha el causante de que se tornase poco a poco en un ser humano destinado a quedarse suspendido entre nosotros, o la vista desbocada del puerto la que fundió en el alma de Gonzalo la idea absurda de entregar la vida cuando la muchedumbre poco a poco despertaba de la locura allá por la mitad de la década cuando fuimos jóvenes.
Han pasado 20 años, ya casi nadie recuerda lo duro que era simplemente vivir en esta ciudad arruinada por la prepotencia y los sones marciales del almirante traidor.
Gonzalo Muñoz Aravena creció entre el viento y la distancia del barrio de Playa Ancha, el lugar donde los ingleses quisieron inventarse sus canchas de Críquet y donde se reúne aún la chusma a bailar cada vez que la república recuerda su inicial emancipación colonial. Playa Ancha le conoció niño y le guarda muerto siempre cubierto de la bruma y la llovizna de sus olas marcadas por la roca que resisten desde siempre.
Sus padres profesores apuntaron a su cabeza las ideas de futuro e instalaron en su corazón libros, poemas y una bandera.
El liceo le entregó la responsabilidad de construir resistencia y lo hizo como el que más. Pero construyó sin querer un recuerdo. Tejió entre las noches de juerga la idea de ser amigo de sus amigos. Fue un perfecto imperfecto desarrollando respuestas a las noches instaladas en la dictadura criminal. Gonzalo nunca supo que veríamos algún día su imagen de niño en nuestra adultez. Mala o buena suerte eso de entrar en el panteón de los héroes, eso de quedarse convertido para siempre y digo siempre sabiendo que tiene que ver solamente hasta la última gota de sangre de quienes pudimos ser testigos.
Gonzalo caminó dormido hasta llegar a su destino. Ahí fue sorprendido, ahí fue conminado a viajar junto a otros, ahí empezó a morir hasta que el día 19 del penúltimo mes lo tomara por sorpresa en la tercera galería de la cárcel más extraña del mundo. Había llegado niño a sus celdas, estudiante de arte, soñando con viajar, con derrotar al dictador, con un mañana socialista.